La academia en Chile
parece ser un espacio mayoritariamente masculino y las cifras lo demuestran. En
2005 sólo el 16% de las rectorías de educación superior eran ocupadas por
mujeres (Saracostti, 2006), además, dentro de las universidades, a medida que
se sube en jerarquía académica la proporción de mujeres baja, lo cual tiene
consecuencias tanto en la seguridad de los contratos, como en las
remuneraciones (Araujo y Moreno, 2005). Monserrat y Saracostti (2006) han
tipificado la “paradoja de la mujer chilena”, formada por dos aspectos; por un
lado, la incoherencia entre la cantidad de mujeres que acceden a la educación
superior y la proporción ínfima de ellas que alcanza posiciones directivas en
dicho ámbito. Por otra parte, una creencia progresista en la capacidad de las
mujeres para incorporarse a puestos de poder, versus la posibilidad concreta de
que ello suceda.
...... [ Read the rest of this story ]
En el V Encuentro
España-África
...... [ Read the rest of this story ]

